domingo, 6 de septiembre de 2009

¿Por qué el aprendizaje por competencias tiene tanta aceptación?

Simplemente, porque se basan en las capacidades de ser, hacer y aprender de cada uno, en sus atributos personales, en su capacidad de adaptarse a las distintas situaciones y poder rendir de acuerdo a las exigencias educacionales, en un principio, y a las laborales, posteriormente, de acuerdo a su perfil profesional. Por eso, es muy importante que el alumno desarrolle eficientemente y, en el corto plazo, sus capacidades básicas en los niveles de: comprensión y aplicación de lo aprendido; iniciativa y autonomía en el aprendizaje, lo que redundará directamente en el aumento de su autoestima.

Todo esto debe estar coronado con una comunicación efectiva, que lo hará expresarse mejor y el desarrollo de otras capacidades como: leer comprensivamente, manejar conceptos matemáticos, usar el léxico adecuado, hablar en público, defender sus planteamientos, saber escuchar, trabajar en equipo, respetar las diferencias individuales, entre otras.

Aprendizaje por competencias. ¿Una moda?

El que hoy hablemos de competencias asociadas a los aprendizajes, no es una moda.


Si se definen como saber hacer en contexto, ya nos sitúan en el objetivo y sustento de su uso en la educación actual, donde se busca que los aprendizajes sean significativos para la vida, por lo que principios como el aprender haciendo, por ejemplo, cobran importancia y hacen que los procesos de enseñanza- aprendizaje estén cambiando sus paradigmas tradicionales, dejando atrás lo netamente reproductivo, ligado a la memorización; por prácticas novedosas, a veces, relacionadas con juegos y que acercan al alumno a la asimilación rápida de destrezas o contenidos, en su mayoría vinculados al uso de TIC.


Esto se nota por ejemplo, en las caras de satisfacción que tienen cuando se esfuerzan y alcanzan objetivos, cuando pueden mostrar sus obras, cuando sortean las dificultades que les plantea un simulador, asegurando que lo harán bien en su desempeño profesional.