sábado, 29 de agosto de 2009

Según el cristal con que se mire.

Cuantas veces nos han dicho que nada es ciento por ciento seguro y que la perspectiva de cada uno es aceptable, atendible y, por cierto, respetable.
Si es así, todos tenemos razón y nuestra visión del tiempo, de los episodios que en él se desarrollan, de nuestra propia vida, se convierten en algo subjetivo, relativo y también incierto.
La realidad es que todo depende del cristal con que se mira. Si está limpio y transparente, veremos la vida con optimismo, pese a las dificultades; pero, si está sucio, no nos dejará ver la luz, la alegría y sólo reinará la tristeza y el dolor.
Por eso, es bueno lavar cada cierto tiempo el cristal, despojándolo de los prejuicios, del pesimismo y de la desmotivación.
Si nos empeñamos en la lucha por los cristales limpios, el prisma de la vida personal y social cambiará.

2 comentarios:

  1. Que buena reflexión Mariela, lo único que podría agregar a tui publicación es que la importancia de tener el cristal de nuestra alma limpio no sólo radica en que nos permite ver la vida con más luz, sino porque sólo a través de él se pueden apreciar los sinceros sentimientos, valorar los pequeños gestos encontrar los verdaderos amigos y el verdadero amor.

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